#Niunamenos

Miércoles 19 de Octubre

En estos últimos días las manifestaciones contra la violencia de género se han vuelto multitudinarias, sin
embargo, esta vez la opinión no quedó sólo en las redes sociales. La gran marcha #NIUNAMENOS nos mostró gente de todas las edades y sexos, manifestando el hastío a los asesinatos, al machismo, la dominación y  a la objetualización de la mujer, teniendo como único objetivo poner fin a la violencia.
Dejamos entonces, las fotografías de la marcha y extractos de relatos de amig@s que nos han hecho estremecer y sentir que no estamos solas en esta lucha por el respeto y la igualdad de género.

Fotografía por: Marianne Dinamarca y Natalia Mejías
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“No hay ninguna mujer, de todas las que conozco, que no haya sido víctima de algún tipo de agresión por parte de un hombre. Yo misma incluso, sufrí por mucho tiempo violencia psicológica a tal punto que era incapaz de acusarla, por miedo, por vergüenza, por creer en un montón de ideas conservadoras y paternalistas que me hacían sentir inferior. Hasta que un día me di cuenta que en realidad la culpa no era de la persona que me violentaba con desaires y malas palabras, sino mía por aguantar tales “chorezas”, y así fue como poco a poco fui destituyéndome de mi rol de mártir autoimpuesto y decidí cortar para siempre relaciones con esa otra yo. Tanto así que me atrevo a escribir esto para señalar y empujar a todos quienes lo lean a entender que el amor propio y la fuerza para decir basta y el deseo de protegernos como mujeres, no nace de ningún otro lugar que del vientre, por ello todo lo que sale de ahí, debiese tener el código del respeto incrustado en cada acción que realicemos.No por nada la vida me envió a un hombre para que lo críe y eduque desde la base de la igualdad y del derecho a no saberse mejor ni peor que ninguna mujer.Nacemos para ser madres, es cierto, pero de ideas y de acciones que nos enriquezcan como individuos y como sociedad. No lo olvidemos” por María José Estrada.
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“Todo empezó así… estaba en el Tarragona en busca de unas buenas papas, y mientras esperaba la fila habían dos tipos detrás mío hablando a gritos, así que no pude evitar escuchar su conversación. Y la primera frase que escucho es: “Aveces me dan ganas hasta de matarla weón, pero ahora esa wea se llama femicido jajjajajja”.Quedé helada. La conversación siguió así: “Vo sabí perro qué en uno de esos países como rusos a las minas las botan después de los 25 o cuando quedan viejas? Porque ya no sirven po weón, se deterioran. Y acá mira por las weás que reclaman”. “Weón si son terrible alaracas, reclaman por todo. Si siempre han matado minas por puras weas. Las mujeres de antes luchaban por derecho a votar y estaba bien. Ahora no se que más quieren”. “Ni una menos wn? Jajjajaj Ni una más mejor dicho”. Me dio pena también porque todo eso lo dijo el mismo hombre siempre, el otro se quedaba callado y se le notaba incómodo al principio, pero finalmente terminó cediendo he igual se reía de sus comentarios.
¿Y yo? Al principio me dio mucha impotencia, pero extrañamente después sentí miedo. Pero mucho miedo. Miedo en pensar que no es la única persona con esa mentalidad. Que tal vez esta lucha sea mucho más difícil de lo que pensé” por Catalina Velásquez.
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“Cuando tenía 13 años iba en micro subiendo por Irarrázaval, a la casa de una amiga. Se había subido un hombre, a recitar poesía, poesía mala, y termina dedicándomela a mí. Era un hombre muy alto, de contextura mediana y hediondo. Después de eso se acerca, me pregunta mi nombre, que hago, yo atónita y en silencio, no sabía que decir, y el seguía bombardeándome con preguntas, de a poco va apoyando su erección contra mi pierna, y yo asustada lo único que hago es desviar la vista, el toma mis hombros, y en el momento en que empieza a pegar mi cuerpecito contra el suyo, a pegar su cara a la mía, una señora, una total desconocida para mí, viene a mi rescate con un “llegamos hija, aquí nos bajamos”; mi respuesta fue un simple “si mamá”, y nos bajamos al instante. Ella se quedó un rato conmigo y luego ambas seguimos nuestros caminos, y ese día caí en la cuenta que de ese momento en adelante, situaciones así se repetirían a lo largo de mi vida. Y así fue, todas hemos pasado por cosas así y mucho peores. Al menos me siento agradecida de encontrarme en un entorno que de cuenta de estos hechos, de ver que cada día hay más gente que toma conciencia y repudia estos hechos, de ver sororidad entre mujeres, y aunque falte mucho camino por delante aún, es una lucha que ya empezó. La lucha mas difícil contra el machismo es contra el que uno tiene interiorizado. Así que gracias, a todas las personas que en algún momento me hicieron ver esos aspectos en mí, a las personas que han compartido sus conocimientos, a las que han tendido mano después de una agresión, a las que han compartido sus testimonios y experiencias. Es sólo el primer paso, y tengo fé de que es el inicio de un gran cambio”por Mariana Hernández.
 
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“Creo que el femicidio, la violencia sexual hacia la mujer, la violencia intradomiciliaria son flagelos enraizados por tantos miles de años en hombres y mujeres en modos de ser y estar en el mundo y ya han muerto tantas, que necesitamos preguntarle a cada una de sus aristas. La violencia como daño al otro, doblegación, dominio y destrucción de la psique y/o del cuerpo, de la existencia del otro es el extremo, respecto a ese acto, antes de ese acto es el límite. Creo que la violencia real debiera ser un límite, claro para todos. Porque también culturalmente los hombres son (muy mayoritariamente) mas fuertes que las mujeres y en tanto sea así, no habría un combate en igualdad de condiciones (por algo los violentos con sus minas no son necesariamente violentos con otros hombres: porque no pueden..y porque no hay doblegación)Que me perdonen colegas (creo que tengo algunos violentos no asumidos en mis amigos face) pero si te rompen las pelotas, sal de ahí, no persigas a tu mina, no la humilles, no la acoses, no la golpees. Y sorry pero NO son provocados, no hay razones para ser violento, aunque algún juez tarado haya rebajado responsabilidad porque estaban “en estado emocional alterado por los celos” (que pasó hace poquito, sí: en Chile) no hay nada que justifique ese actuar entre adultos, NO” por Paula Elgueta.
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“Viví en carne propia el abuso cuando un estúpido me siguió por la calle de vuelta del colegio, me puso una mano en los pechos y me dijo una hueá asquerosa…después de eso no pude volver sola a mi casa como por un año, no salía ni a comprar pan y en la calle todo me producía desconfianza…transpiraba y corría del puro miedo.También estoy cansada de los hombres que me gritan cosas asquerosas en la calle, que me hacen gestos, sin respeto de nada, ni siquiera cuando voy con mi hermano chico y me da rabia no poder contestarles algo la mayoría de las veces, otra vez por miedo.  No quiero sentirme vulnerable, ni vulnerada…” por Natalia Narea.
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“Para los niños autitos
Y muñecas para ellas
De rosado se ven bellas
De azul los niños machitos.

Para ellos se encuentra escrito
Al fútbol deben jugar
El pelo cortito usar
Al oír esto me aflijo
Cuando dicen esto, hijo
Lo mejor es no escuchar.

Yo no quiero que tú aprendas
A encantar con tus proezas
A una rosada princesa
Ni que azul vuelvas tus prendas.
Que no te cubran las vendas
Del discurso dominante
Tu mirada desafiante
Y que aprendas solo espero
A ser el fiel compañero
De quién sea tu acompañante.

Es falso el cuento de hadas
El príncipe y la princesa
No existe la realeza
Son historias inventadas
La mujer emancipada
No se viste de un color
Ni se agota en el amor
Que le puede dar un hombre
Nació libre, no se asombre,
Brilla con propio fulgor.

No hay mujer tuya ni mía
No es “tu” mina ni “tu” esposa
Por tratarla como cosa
No se acrecienta tu hombría.
Es clara sabiduría
Darle el amor que merece
Como ser libre que crece
Esto tú debes saber
no la puedes poseer
porque ella se pertenece”

por Alex Guerrero